Desde Saludvida EPS se busca alertar sobre el impacto que puede tener la depresión, y también promover el diagnóstico de éste y otros trastornos mentales, a través de las Entidades Promotoras de Salud, con el fin de garantizar el bienestar integral de la población colombiana.

Mónica García Niño, psicóloga y Referente Nacional de Salud Mental de Saludvida EPS, indica que no siempre es fácil distinguir los primeros signos de la depresión. Sin embargo, es posible detectarla a tiempo y tratarla de una forma adecuada para que los pacientes puedan tener calidad de vida. A continuación, se ofrecen 8 datos para combatir este trastorno emocional:

1. No confundir la tristeza con depresión

Es común escuchar que una persona que ha tenido un mal día o se siente mal afirme que está deprimida. Sin embargo, tal como indica la experta, no se puede banalizar este trastorno. Si el sentimiento de tristeza se puede subsanar de una forma sencilla -tomando un buen duchazo, yendo al cine o asistiendo a una clase de baile- y no afecta la vida cotidiana, no es depresión.

2. Reconocer los causantes

Las bases para que se desarrolle son principalmente genéticas, lo que significa que pasa de generación en generación. Normalmente existe un desequilibrio en los neurotransmisores del cerebro, lo que incide en el desarrollo del trastorno. Los momentos difíciles de la vida -quedarse sin empleo, perder un familiar, la aparición de una enfermedad- pueden ser los detonantes. Sin embargo, esto no significa que una persona que no tenga el factor genético no pueda desarrollar una crisis depresiva o que una persona que tenga antecedentes de depresión en su familia necesariamente la vaya a padecer.

3. Identificar los signos de alarma

La verdadera depresión se presenta cuando la tristeza, pesimismo frente a la vida o pensamientos negativos recurrentes se prolongan por al menos dos semanas y están acompañados de otros síntomas. García indica que no se pueden generalizar las características de la depresión porque cada paciente los experimenta de una manera diferente, pero algunas señales de alarma son:

  • Dormir muy poco (o demasiado).
  • Comer mucho (o hacerlo muy poco).
  • No tener deseo de salir de la casa, dificultades para llevar a cabo su trabajo usual, actividades escolares, domesticas o sociales. También podría suceder que la persona quiera mantener una vida social activa, pero no la disfruta y no se conecta con las personas con las que comparte.
  • Tener pensamientos pesimistas, acompañados de un estado de ánimo triste o ansioso de forma persistente.
  • Sentir falta de energía, fatiga.

Si la persona experimenta uno o varios de estos síntomas, debe sospechar una depresión y buscar ayuda profesional y en su entorno más cercano.

4. Explicar (con éxito) la depresión

Quizás algo más difícil que experimentar los síntomas de la depresión es explicárselos a un tercero. La psicóloga Mónica García explica muy bien la razón de esta dificultad: “¿Cómo le digo al médico que me duele el alma? No es fácil y se requiere ser conscientes de lo que se está sintiendo para poder describírselo al especialista de la mejor manera posible”. Para lograrlo, García recomienda indicarle al profesional de la salud tres datos importantes:

  1. La fecha aproximada en la cual se manifestaron las primeras señales (hace un mes, dos semanas, etc.).
  2. Las características de lo que se está sintiendo.
  3. Cómo esas sensaciones están afectando la vida cotidiana de la persona.

A través de la EPS la primera cita es con un médico general y si bien puede que no comprenda exactamente la manifestación del cuadro depresivo, al tener todos detalles seguramente remitirá al paciente a una cita con psicología o psiquiatría.

5. Diagnóstico oportuno

“Tanto en psiquiatría como en psicología se maneja un manual de diagnóstico que es como un check list en el que se van apuntando los síntomas que tiene el paciente. Dependiendo de lo que arroje el listado, se determina qué tipo de depresión tiene la persona”, explica García.

6. Cumplir con el tratamiento

Una vez que ya el paciente tiene una depresión diagnosticada, se le asigna un tratamiento que incluye psicoterapia y, dependiendo de la intensidad, también medicación. La mayoría de los medicamentos se encuentran incluidos en el plan obligatorio de salud (POS) y, según afirma la experta de SaludVida EPS, “han evolucionado mucho y generan menos efectos adversos”. Además, no en todos los casos la indicación de la medicina se extiende para toda la vida; la mayoría de las veces se contempla por solo tres meses.

7. Lidiar contra los tabúes

Normalmente se indica que las mujeres son las principales víctimas de la depresión, pero García sospecha que esto puede estar asociado a que los hombres no siempre manifiestan que padecen la enfermedad depresiva para que no los consideren débiles o poco viriles. Luchar contra los prejuicios y entender que la depresión no es un estigma es un paso fundamental para combatirla.

8. Apostarle a una vida normal

La experta de SaludVida EPS afirma que es posible manejar la depresión para tener una vida normal. Además de seguir el tratamiento y contar con una red sólida de apoyo en su entorno, el paciente debe procurar mantenerse activo -hacer deporte, pasear a su perro, montar bicicleta, entre otras actividades-, mantener una buena alimentación y tener relaciones sociales sólidas que vayan más allá de las interacciones digitales pues el contacto físico con otras personas es vital. Aunque en los casos donde hay un componente genético es difícil hablar de una “cura”, la depresión no es incompatible con el éxito profesional, una vida de pareja estable y una estabilidad emocional. Con las herramientas adecuadas, es posible tener una vida normal.